TDAH y la fortuna con los padres

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1. La fortuna con los padres

Cuando las mujeres lamentan sus vidas, a menudo dicen:
"Una mujer que no tiene suerte con su marido tampoco tiene suerte con sus hijos".

Desde una perspectiva psicoanalítica, esta afirmación es notablemente certera.
Si el marido es abusivo o disfuncional, el estado emocional de la madre se vuelve inestable y ansioso. Como resultado, ella no puede criar a sus hijos con estabilidad emocional y es muy probable que los utilice como receptáculos de su propia carga emocional. Los niños, que deberían estar recibiendo amor, pasan a convertirse en vertederos emocionales de ambos padres. En consecuencia, tienen muchas más probabilidades de crecer con daños psicológicos y emocionales, lo que dificulta que se desarrollen como miembros sanos y funcionales de la sociedad, con una vida emocional estable.

Así, en lugar de poder cumplir su rol como hijos hacia su madre, se desvían de ese lugar a causa de las heridas infligidas durante la infancia y, finalmente, terminan convirtiéndose en una fuente de sufrimiento para ella.

Desde una perspectiva psicoanalítica, el dicho «una mujer que no tuvo suerte con sus padres tampoco la tendrá con su marido» tiene un fundamento considerable.

Una hija que no recibió de sus padres un amor suficiente ni la sensación de ser bienvenida crece intentando ganarse el reconocimiento de su propia existencia mediante el esfuerzo y el autosacrificio. No sabe quedarse quieta; levanta constantemente la mano —«yo, yo»— tratando de demostrar su valor incluso cuando aún no es capaz de funcionar adecuadamente. Con el tiempo, esta postura se endurece y se transforma en algo que aparenta ser diligencia y una fuerte ética de trabajo.

Como resultado, esta mujer desarrolla la capacidad de trabajar y ganar dinero, pero permanece emocionalmente vulnerable y psicológicamente frágil. No logra protegerse de manera adecuada y tiende a abrir su corazón con demasiada rapidez a hombres que muestran incluso un mínimo interés o amabilidad, lo que le impide distinguir la sustancia de la apariencia. Inevitablemente, comienzan a congregarse a su alrededor hombres que buscan explotar su trabajo o su dinero.

Estas mujeres no logran distinguir si un hombre se siente atraído por ellas o por los recursos que poseen, y confunden esa dinámica con el amor, porque fue exactamente de ese modo como también recibieron reconocimiento por parte de sus padres. Nunca fueron amadas simplemente por existir, sino únicamente por lo que producían o aportaban.

Entonces, ¿por qué mujeres así terminan teniendo padres de este tipo en primer lugar?
Yo pasé toda mi vida preguntándome por qué había nacido de unos padres tan miserables. Creía que la razón por la que vivía en una inestabilidad emocional constante y en tantas dificultades era precisamente haber nacido de esos padres: porque heredé el trastorno del neurodesarrollo de mi padre y porque él, atrapado en un conflicto permanente con mi madre, me descuidó y me abandonó antes incluso de que yo cumpliera un año.

Pensaba que mi ansiedad y mi agitación interna crónica se habían formado porque fui acogida en la casa de mi tío, donde fui tratada como inferior y privada de los cuidados adecuados tras la intervención de mi abuela, lo que me impidió desarrollar un apego seguro.
Además, cuando alcancé la edad escolar y entré en el hogar que mi padre había formado con su nueva esposa, no fui recibida con amor, sino reclutada para criar a mis dos medio hermanos menores como si fuera una niñera.

Como resultado, no tuve ninguna base sobre la cual pudiera haberse dado un crecimiento adecuado.

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