En la bahía de Dock Nine, hay una ciudad que no paga impuestos ni pide permiso.
Se llama The Asterion:
una barcaza de lujo anclada más allá de la jurisdicción, donde el champán es real, las fichas no dejan rastro y las cámaras miran hacia otro lado.
Políticos, empresarios, mafiosos de sonrisa limpia:
todos apuestan allí.
Una mañana, el dueño de la barcaza aparece golpeado hasta casi morir.
Nadie vio nada. Nadie oyó nada. Nadie recuerda.
La detective Lorna Vance entra para investigar.
Y entonces lo conoce: un asesor financiero elegante, de mirada tranquila, que parece fuera de lugar entre tiburones y brillantes.
Dice llamarse Matías Calder. Habla poco. Escucha demasiado.
Y ve, en Lorna, algo que casi nadie ve: la mujer debajo de la placa.
Pero en Dock Nine el amor no es refugio.
Es un arma que sonríe antes de morder.
Cuando los cadáveres empiezan a caer por la borda,
Vance y Kovic descubren que The Asterion no es un casino.
Es un banco clandestino
donde se apuesta con secretos.
Y Matías está en el centro.
Quizás como cómplice. Quizás como víctima. Quizás como algo peor.
Para resolver el caso, Lorna tendrá que hacer lo que más teme: sentir.
Y luego, elegir.